jueves 21 de mayo de 2009
La flauta sonó
Hace algunas semanas lo comentaba. Los abstracts enamoran. Son textos cortos, directos, perfectos. Son como los coleccionables que anuncian por la tele; entran por los ojos.
Pensé que yo también podría elaborar un abstract interesante que enamorara a algún revisor de una conferencia internacional. Elegí cada frase con cuidado, me esforcé en medir los verbos, los adjetivos, cada concepto estaba justificado. Una maravilla que envié a 6 horas de la finalización del final de plazo.
El estudio que resumía en el abstract ni lo había empezado, claro. Ya lo decía mi padre: Penseque y creíque son hermanos de tonteque.
Como suele pasar en estos casos, cuanto menos te lo esperes, antes sonará la flauta. Total, que me han aceptado en un congreso internacional (de los gordos, eh) y tengo que hacer un estudio presentable y escribir la ponencia en menos de dos meses.
domingo 3 de mayo de 2009
Llévatela de paseo
A la tesis, digo.
Se acerca un fin de semana largo o un puente y llega la duda. Me llevo libros y apuntes o no? Dejo el ordenador y me voy de vacaciones sin él? Y si llueve y me quedo en casa toda una tarde sin hacer nada?
Va, me la llevo.
No la he tocado en todo el puente.
Pero si la hubiera dejado atrás...sabéis lo que hubiera pasado, no?
Pues eso.
Ánimo con el lunes. Nueva semana, nuevo mes. Queda menos.
Se acerca un fin de semana largo o un puente y llega la duda. Me llevo libros y apuntes o no? Dejo el ordenador y me voy de vacaciones sin él? Y si llueve y me quedo en casa toda una tarde sin hacer nada?
Va, me la llevo.
No la he tocado en todo el puente.
Pero si la hubiera dejado atrás...sabéis lo que hubiera pasado, no?
Pues eso.
Ánimo con el lunes. Nueva semana, nuevo mes. Queda menos.
domingo 19 de abril de 2009
The Racing rats Grads
Cada uno a su ritmo o todos de la mano. He ahí la cuestión.
Trabajar en grupo o hacerlo sólo siempre me ha dado bastante igual. Debo admitir, eso sí, que si me dejan a mi aire puedo llegar a ser muy lento. Soy de los que trabaja mejor bajo presión.
Y un doctorando sin beca no tiene presión alguna. Somos lobos solitarios. Tenemos al ordenador, a los libros y a las bases de datos. Que cada perro se lama su rabo.
Quizá esa sea la razón por la que tarde o temprano, en el pasillo o en la cafetería, buscamos a esos otros doctorandos con los que compartir nuestras desesperaciones. Juntos nos animamos, nos escuchamos y nos damos consejos, avanzamos de la mano. Que bonito sería todo si no fuera por las comparaciones.
Claro. Una reunión de becarios/doctorandos puede ser reconfortante, pero también fatal, si acabas por darte cuenta de que ellos han avanzado más que tú o cuando ves que gente que empezó contigo ya ha leido tesina y tú aún te peleas con el marco teórico.
Yo también tengo esos compañeros con los que a menudo me siento a hablar de la tesis. Y hace no mucho llegamos a un acuerdo. El último que lea tesina tendrá que invitar a cenar a los demás.
Es una manera de meternos presión unos a otros para terminar antes.
Trabajar en grupo o hacerlo sólo siempre me ha dado bastante igual. Debo admitir, eso sí, que si me dejan a mi aire puedo llegar a ser muy lento. Soy de los que trabaja mejor bajo presión.
Y un doctorando sin beca no tiene presión alguna. Somos lobos solitarios. Tenemos al ordenador, a los libros y a las bases de datos. Que cada perro se lama su rabo.
Quizá esa sea la razón por la que tarde o temprano, en el pasillo o en la cafetería, buscamos a esos otros doctorandos con los que compartir nuestras desesperaciones. Juntos nos animamos, nos escuchamos y nos damos consejos, avanzamos de la mano. Que bonito sería todo si no fuera por las comparaciones.
Claro. Una reunión de becarios/doctorandos puede ser reconfortante, pero también fatal, si acabas por darte cuenta de que ellos han avanzado más que tú o cuando ves que gente que empezó contigo ya ha leido tesina y tú aún te peleas con el marco teórico.
Yo también tengo esos compañeros con los que a menudo me siento a hablar de la tesis. Y hace no mucho llegamos a un acuerdo. El último que lea tesina tendrá que invitar a cenar a los demás.
Es una manera de meternos presión unos a otros para terminar antes.
martes 14 de abril de 2009
Conjuguemos
Vuelta de las vacaciones.
Yo me siento mal (porque no he hecho ni el huevo).
Tú te sientes mal.
Él se siente mal
Pero...
Nosotros nos sentimos bien.
Así es, amigos. No hay nada mejor para la resaca postvacacional que comer con tres compañeros y que te confiesen que no han dado un palo al agua. Mal de muchos y tal, vale.
Pero funciona. Dicen que esto no es una competición, pero de alguna manera sí lo es. Cuando tenga un rato me explico.
Salud!
Yo me siento mal (porque no he hecho ni el huevo).
Tú te sientes mal.
Él se siente mal
Pero...
Nosotros nos sentimos bien.
Así es, amigos. No hay nada mejor para la resaca postvacacional que comer con tres compañeros y que te confiesen que no han dado un palo al agua. Mal de muchos y tal, vale.
Pero funciona. Dicen que esto no es una competición, pero de alguna manera sí lo es. Cuando tenga un rato me explico.
Salud!
lunes 16 de marzo de 2009
Historias de la biblioteca (III): Esto no es un gimnasio. O sí.
Como decía, me he propuesto ser disciplinado e intento seguir ciertos horarios. Últimamente estoy consiguiendo ir al gimnasio con cierta regularidad. Bien.
Hoy reflexionaré sobre lo maleducada que es la gente, ya sea en su casa o en público, partiendo de una observación que he estado haciendo tanto en la biblio como en el gimnasio.
No es la primera vez que dejo aquí por escrito mi indignación con los memos que a veces me cruzo entre libros. Estos días no he podido evitar hacer una conexión entre éstos y los que estoy empezando a conocer en el gimnasio.
Parecido número 1. Sitio.
Si estás ocupando taquilla en el gimnasio y hay gente esperando a que te vayas, espabila. Lo mismo si has cogido prestado un libro de la librería y te llega un mail avisando que lo han reservado. Percibe el tono.
Parecido número 2. Esto no es tuyo.
En la ducha, evita escupir, orinar o dejar pelos de dudoso origen. Después de ti entrará otro al que no le hará gracia. Lo mismo con los chistes sin gracia, dibujitos y apuntes que dejas en el márgen de los libros.
Parecido número 3. Silencio.
No hace falta decir nada más.
Parecido número 4. Miradas.
Entiendo que mires en la biblio a la chica que te gusta. O el escote de la rubia que tienes enfrente. Evitaré hacer comentarios si quieres mirar debajo de la falda de la chica que coloca los libros. Pero lo que yo esté escribiendo o leyendo no te incumbe. Me pones nervioso. Ídem si me estoy poniendo los gayumbos. Sí, son de elefantitos. So what?
Parecido número 5. Amigos.
También podéis hablar fuera. Dentro estorbáis.
Hoy reflexionaré sobre lo maleducada que es la gente, ya sea en su casa o en público, partiendo de una observación que he estado haciendo tanto en la biblio como en el gimnasio.
No es la primera vez que dejo aquí por escrito mi indignación con los memos que a veces me cruzo entre libros. Estos días no he podido evitar hacer una conexión entre éstos y los que estoy empezando a conocer en el gimnasio.
Parecido número 1. Sitio.
Si estás ocupando taquilla en el gimnasio y hay gente esperando a que te vayas, espabila. Lo mismo si has cogido prestado un libro de la librería y te llega un mail avisando que lo han reservado. Percibe el tono.
Parecido número 2. Esto no es tuyo.
En la ducha, evita escupir, orinar o dejar pelos de dudoso origen. Después de ti entrará otro al que no le hará gracia. Lo mismo con los chistes sin gracia, dibujitos y apuntes que dejas en el márgen de los libros.
Parecido número 3. Silencio.
No hace falta decir nada más.
Parecido número 4. Miradas.
Entiendo que mires en la biblio a la chica que te gusta. O el escote de la rubia que tienes enfrente. Evitaré hacer comentarios si quieres mirar debajo de la falda de la chica que coloca los libros. Pero lo que yo esté escribiendo o leyendo no te incumbe. Me pones nervioso. Ídem si me estoy poniendo los gayumbos. Sí, son de elefantitos. So what?
Parecido número 5. Amigos.
También podéis hablar fuera. Dentro estorbáis.
lunes 2 de marzo de 2009
Disciplina
Cada vez lo tengo más claro. La disciplina nos hace mejores. Desde que soy inflexible con mis horarios noto que mi productividad, todavía lejos de ser excelente, mejora día a día.
Algunos días de la semana voy al gimnasio. A las 20h suelto el boli y dejo de estudiar. Aunque esté concentradísimo. Me levanto y me voy. De camino al gimnasio repaso lo que he hecho y lo que he dejado a medias, y al día siguiente me siento más animado para seguir.
Lo mismo por las mañanas y los fines de semana. Estoy cuadriculadísimo estos días. Una hora para comer, media hora para el café y ayer fútbol a las 19 que es sagrado.
Antes lo que hacía era alargar las tardes si no me cundían todo lo que quería. Si no había dado un palo al agua me quedaba dos horas más, pasaba del gimnasio y volvía a casa pensando que "por lo menos he estado 5 horas sentado en la biblio". Mal hecho. Al final cogí la costumbre de estar horas y horas delante de los libros sin hacer casi nada.
Si no trabajas bien un día, no pasa nada. A las ocho en punto paras. Y se acabó el doctorado hasta mañana. Por la noche también me está ayudando mucho leer novelas, para acabar con esa sensación de "leer = estudiar".
Ahora lo tengo claro. Esto es como el anuncio que os dejo aquí, tienes unos minutos al día que puedes dedicar al doctorado. Si los usas, bien. Sino, mañana más.
STOP dejar de hacer cosas por la tesina. STOP tesinas que se comen tu vida.
jueves 19 de febrero de 2009
Abstracts
Lo admito, muchos artículos que pasan por mi escritorio no reciben mi atención más allá del abstract y una sucinta lectura diagonal de las conclusiones.
Curiosa la existencia de esos resumenes que encabezan los artículos. En unas 250-400 palabras explican brevemente el tema, justificación, teorías y metodologías del artículo. Algunos hasta te adelantan alguna conclusion en base a los resultados. Siempre he odiado los spoilers, y ahora explicaré porqué.

Como todos alguna vez, yo también hacía eso. Cojo el artículo, leo el abstract, un ojo a las gráficas, un par de repasos a las conclusiones y que pase el siguiente. No lo hagáis.
Hay que andarse con ojo, no puede haber algo en el mundo más peligroso que un abstract. Sobre todo un buen abstract. Te promete el oro y el moro, te cautiva con sus finas palabras y sus ambiciosos resultados. Si no consigues el artículo y sólo puedes leer el abstract, te quedas con ganas de más, creyéndote que la tesis se te va a la mierda porque ese artículo te hubiera venido de bisutería china fina.
Nada más lejos de la realidad. En muchas ocasiones, esos resúmenes resultan ser un powerpoint de agencia de publicidad, una tarjeta de abogado repeinado, una presentación embellecida que no tiene más fin que el de entrar por los ojos de algún doctorando sin tiempo para leer y con mucha bibliografía que rellenar. Son la gran mentira de la investigación (sobre todo en ciencias sociales). La semana pasada, sin ir más lejos, leí cuatro artículos cuyos abstracts eran brillantes, pero que tras una lectura más detenida, se convertían en textos que no se aguantaban por ninguna parte. Bullshit. Pero, oiga, qué buen título y qué resumen más bien redactao.
Así que me he dicho: "Si no puedes con ellos, únete a ellos". Y en una tarde he parido un abstract. Horita y media formulando y reformulando frases para que en apenas 400 palabras un revisor al otro lado del mundo caiga enamorado ante el maravilloso artículo que esconden. O mejor dicho, que esconderán. Porque, efectivamente, el abstract está hecho, pero el artículo no! Si me lo aceptan, ya pensaré qué hago. Pero que me quiten lo bailao, no?
Curiosa la existencia de esos resumenes que encabezan los artículos. En unas 250-400 palabras explican brevemente el tema, justificación, teorías y metodologías del artículo. Algunos hasta te adelantan alguna conclusion en base a los resultados. Siempre he odiado los spoilers, y ahora explicaré porqué.

Como todos alguna vez, yo también hacía eso. Cojo el artículo, leo el abstract, un ojo a las gráficas, un par de repasos a las conclusiones y que pase el siguiente. No lo hagáis.
Hay que andarse con ojo, no puede haber algo en el mundo más peligroso que un abstract. Sobre todo un buen abstract. Te promete el oro y el moro, te cautiva con sus finas palabras y sus ambiciosos resultados. Si no consigues el artículo y sólo puedes leer el abstract, te quedas con ganas de más, creyéndote que la tesis se te va a la mierda porque ese artículo te hubiera venido de bisutería china fina.
Nada más lejos de la realidad. En muchas ocasiones, esos resúmenes resultan ser un powerpoint de agencia de publicidad, una tarjeta de abogado repeinado, una presentación embellecida que no tiene más fin que el de entrar por los ojos de algún doctorando sin tiempo para leer y con mucha bibliografía que rellenar. Son la gran mentira de la investigación (sobre todo en ciencias sociales). La semana pasada, sin ir más lejos, leí cuatro artículos cuyos abstracts eran brillantes, pero que tras una lectura más detenida, se convertían en textos que no se aguantaban por ninguna parte. Bullshit. Pero, oiga, qué buen título y qué resumen más bien redactao.
Así que me he dicho: "Si no puedes con ellos, únete a ellos". Y en una tarde he parido un abstract. Horita y media formulando y reformulando frases para que en apenas 400 palabras un revisor al otro lado del mundo caiga enamorado ante el maravilloso artículo que esconden. O mejor dicho, que esconderán. Porque, efectivamente, el abstract está hecho, pero el artículo no! Si me lo aceptan, ya pensaré qué hago. Pero que me quiten lo bailao, no?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)